PASEO POR LOS HERMOSOS JARDINES DEL VALLE BEN HINNOM
Para proteger el jardín y cuidar sus frutos
el hombre debe cargarse la cama a la espalda como una cruz,
ponerla en el jardín y dormir allí.
Ser parte de la sombra de día y del susurro de noche,
y todo está hecho, construido
y plantado de forma que no tengas miedo. Escucha
cómo el llanto suplicante de los que
quieren quedarse aquí por siempre se mezcla
en el aire con el llanto de los que quieren
irse a otro lugar. Y todo
está en orden y todo está bien.
Y como tierra erosionada entre
las raíces del árbol, fui erosionado en el interior de mi
padre, que permaneció.
Mis hijos volverán a ser árbol enraizado como él:
siempre una generación es árbol
y la siguiente, tierra erosionada.
UN RECUERDO AVANZA HACIA EL FUTURO
Ahora estoy en el paisaje
que vimos juntos desde la colina:
los árboles se movían con el viento,
como gente moviéndose al final de los tiempos,
y la felicidad por estar cerca de ellos
se hizo insoportable, y dijimos, qué pena
que no tengamos tiempo. «Cuando estemos
la próxima vez, iremos allí.»
Estoy allí.
Y tengo tiempo,
yo soy la próxima vez.
RECORDAR ES UNA FORMA DE ESPERANZA
La celeridad de la distancia que nos separa:
no que uno se vaya y otro se quede,
sino la doble celeridad de dos que se van.
De la casa que destruí, ni siquiera los pedazos eran míos.
Y las palabras que quisimos decirnos a lo largo de nuestra vida
eran como un preciso montón de ventanas junto a un nuevo
edificio,
cuando todavía callábamos.
No sé lo que te ha pasado desde entonces
como tampoco sé cómo me ha pasado
lo que me ha pasado desde entonces:
recordar es una forma de esperanza.
PEQUEÑO POEMA DE TRANQUILIDAD
Si el vagar es más rápido que la muerte
qué hay que temer de la muerte.
Tienes dos manos y dos pies
no estás solo,
hay hermosos cuerpos doblados sobre su amor
con la destreza en doblar papel de las guarderías.
Un hombre atraviesa la pared
y la pared permanece intacta y él permanece intacto.
Como ese hombre eres tú,
o serás como él.
Detrás de todo esto se oculta una gran felicidad. Yehuda Amijai. Traducción de Raquel García Lozano. Editorial La Poesía, señor hidalgo. 2004. Barcelona.