Desciendo por el sendero de la noche
hasta el último colchón.
La sábana está alta y estrellada.
Desinfecto de vida el cuarto,
enjugo la articulación del sueño,
la puerta se está cerrando
y en el último empuje de nieve
entra la figura.
Entonces la figura en mi sueño
es mi sueño:
cubierta por una túnica brillante
como el baño de vapor
de los ojos de Chihiro,
su rostro oculto por otra máscara
parecida a la mía.
Me arranco un diente y lo agito
buscando fluorescencia,
pero cómo saber si estoy iluminando dentro.
Los ojos de la figura miran el oeste
-mi brújula imantada por el pánico-
íncreible
l
maga
sé que algunas palabras están llenas de ti
-voy a buscarlas-
buenos dias Genio,
estás como una auténtica maraca, bohemia maraca, eso sí.
felicidades, tus letras me fascinan
besos
de
vainilla
tus palabras suman cha-cha-chá a la locura, vane.
gracias por tus ojos de gata.
andrés
Me ha gustado casi tanto como la versión incompleta, recitada en algún lugar de los campos de Castilla (!), entre Herencia y la carretera de los viñedos.
ay, qué bellos son los campos de castilla lamanchaleón…
desde aquel entonces, toda carretera sin nombre se llama ‘príncipe juan carlos’
(¿dónde estará aquella ciudad que empieza por ‘f’?)
besos-de-corral